EQUILIBRIO EMOCIONAL

Cuando el equilibrio emocional depende de los demás

Cuando el equilibrio y el bienestar psicológico propio se ve directamente vinculado a las expectativas puestas en los demás, -medidas estas por las reacciones observadas en el espacio de intersubjetividad-, encontramos que, dicho equilibrio, se ve supeditado al reflejo que obtenemos de nosotros mismos en los otros.

En estos casos, la persona, se ve obligada a un monitoreo y escrutinio constante de dichas expectativas, proyectadas en las personas con las que se interactúa.

De esta manera supedita su autoestima y su tranquilidad a la respuesta observada en los demás.

Así, si dicha respuesta le devuelve confirmado un modelo esperado de perfección, de sí mismo y de su proceder, la persona se ve reconfortada y segura.

Si por el contrario del reflejo observado en los otros, -gestos, expresiones, entonaciones, ausencias, silencios-, la persona infiere que no se ajusta a lo esperado, se atribuirá incapacidad o insuficiencia en la ejecución social, atribuyendo al mismo tiempo desaprobación o rechazo hacia su persona e iniciando así un proceso mental de autoexigencia y autorreproche altamente desestabilizador que, por otra parte, tendera a la reafirmación de sus estructuras cognitivas disfuncionales, rígidas e intransigentes.


Por Ignacio G. Sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta.

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